2- EL APRENDIZAJE
Beltrán Giménez Ezquerra
En el desarrollo de la comprensión
de la tarea educativa a lo largo de la historia podemos hacernos cargo
de numerosos esfuerzos por entender y optimizar los objetivos, recursos y
metodologías en dirección a que los estudiantes obtengan la mejor preparación
posible para una vida que les permita ser felices y elegir su felicidad.
Dicho así, podemos observar que hay dos elementos interrelacionados: los
objetivos y las metodologías. Para proponer nuevas metodologías, es adecuado
aclarar los objetivos que estas pretenden. En ese sentido, el tema que nos
ocupa comienza planteando y apostando por la Neuroeducación como una novedosa visión integradora. No se trata
tanto de atender los contenidos de la enseñanza como de repensar el carácter
formal de los métodos que se van a utilizar el la relación educativa con los
alumnos. De ese modo, los valores que plantean los nuevos objetivos de la
Neuroeducación son diferentes a los tradicionales. La Neuroeducación se propone una serie de principios:
- Tener como prioridad educativa, el desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro (vinculadas a la maduración del área prefrontal del cerebro), que son aquellas que nos permiten ser capaces de atender, organizar, planificar y realizar las tareas. Podemos destacar tres funciones ejecutivas principales: el control inhibitorio (que permite establecer prioridades y resistir impulsos reactivos); la memoria de trabajo (que permite retener y manipular partes distintas de la información en periodos cortos de tiempo); la flexibilidad cognitiva (que permite adaptarse a diferentes entornos y demandas, haciendo que el sujeto controle su atención y aplique diferentes reglas a su actividad). De este modo, podremos enfocar la metodología educativa hacia una sensibilidad distinta.
- Lograr en los alumnos un aprendizaje significativo y duradero en el tiempo, acompañando a
los alumnos en su desarrollo para que su cerebro trabaje de forma plena
estableciendo conexiones más duraderas. partiendo de la idea de que “aprendemos
siempre”, podemos diferenciar tres niveles de aprendizaje: superficial,
estratégico y profundo, que conllevan la consecuencia de que lo aprendido se
desvanezca con más o menos rapidez dependiendo de la motivación que el alumno
tenga para aprender. Por ello es importante que el alumno tenga curiosidad por
conocer su motivación para aprender y su particular manera de aprender (es
decir, que desarrolle su metacognición)
- Lograr un ambiente de expectativas positivas y confianza donde los alumnos puedan mostrar sus sentimientos encontrando mas pautas para desarrollarse como sujetos activos a través de la creatividad y el pensamiento divergente. Lo fundamental en este sentido es que los alumnos desarrollen su Inteligencia emocional y para ello se proponen aprendizajes a través del arte en general y de la música o la expresión corporal en particular, en un contexto de “juego” que suponga para el alumno un espacio de seguridad en el que desarrollar sus destrezas. El contexto del “juego” permite a los alumnos sentir que forman parte de un proceso en el que el error es un aspecto necesario para el aprendizaje y el conocimiento de sí mismos y de los demás. De este modo se podrán desarrollar capacidades creativas que complementen las propiamente analíticas, activándose así regiones cerebrales específicas haciendo que se involucren más áreas del cerebro.
- Lograr (desarrollando el pensamiento divergente y las funciones ejecutivas del cerebro) llevar la educación de los alumnos hasta el desarrollo del más alto grado de Metacognición (la reflexión sobre su propio proceso de pensar y actuar), es decir, el uso reflexivo del pensamiento, dirigido principalmente por el asombro, la curiosidad, la reflexión crítica y, finalmente, el logro del mayor grado de autonomía.
- Evidenciar la respuesta del cerebro ante las distintas metodologías trabajadas y permitirnos, con ello, intervenir con más antelación en los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje. Podemos establecer, llegados a este punto, las fases óptimas que se pretenden en este proceso de aprendizaje basado en la Neuroeducación:
-
la fase de activación (en la que el alumno se prepara
emocional y cognitivamente para el aprendizaje)
-
la fase de construcción (en la que recibe y procesa la
información integrándola en sus redes mentales)
-
la fase de consolidación (en la que la repetición y la
memoria constituirán un aprendizaje significativo)
-
la fase de
evaluación (en la que debemos reformular su objetivo, de modo que se
pase de una evaluación calificativa basada en el resultado, a una evaluación
competencial y formativa que nos permita detectar el punto en el que el alumno
se encuentra dentro de su propio proceso de aprendizaje).
Estos principios de la Neuroeducación contribuyen al desarrollo de una mentalidad
de crecimiento y una neuroplasticidad, esto es; hace que el
sistema nervioso del alumno establezca las conexiones neuronales necesarias
para ir adaptándose a las necesidades que el proceso educativo le plantea. Finalmente,
hemos destacado un último objetivo, que situamos al final por el hecho de que
constituye una asunción de los puntos anteriores y una consecuente perspectiva
e intención de poder proyectar la tarea evaluativa, que es la que nos convoca
este curso.
TEMA DE DEBATE:
Aplicar
un diseño del aprendizaje basado en la Neuroeducación ¿es posible aplicarlo en
alumnos que ya vienen siendo educados en la educación tradicional o solo tiene
pleno sentido si se establece desde el comienzo del proceso educativo? ¿Por
qué?
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